Experiencias del Camino 2015… Leo Almodovar

Leo, junto a su esposa Manoli.

Leo, junto a su esposa Manoli.

    Hoy compartimos con vosotros la experiencia de Leo Almodovar, de Alcazar de San Juan. Sus palabras nos muestran la diferencia esencia que supone llegar a Santiago de Compostela como turista o como peregrino. Además, el Camino le ha servido para profundizar en sus creencias a la vez que se ha evocado sus campamentos de la infancia.

    En general, puedo decir que mi experiencia del Camino ha sido maravillosa. Había visitado la Catedral de Santiago en dos ocasiones y, sin embargo, ahora que he llegado a Santiago como peregrino, me parece que en aquellas visitas estaba ciego y sordo. No tiene nada que ver… Después del esfuerzo del camino, de andar por parajes insólitos, de compartir momentos de dificultad y de alegría con los hermanos, de ese encuentro con personas tan distintas, pero que comparten contigo un mismo objetivo,… Después de todo esto, tu cuerpo, cuando entras en la Catedral, ya incluso antes en la Plaza del Obradoiro, experimenta sensaciones que nunca antes había percibido. ¡Y no digamos, tu alma! En esta ocasión, al llegar a la Catedral, me sentí como en casa, como si fuera el propio Apóstol quien me abrazara al llegar.

Peregrinos a la ora de la comida en Mondoñedo.

Peregrinos a la ora de la comida en Mondoñedo.

    Si nos centramos en el Camino de Santiago de la Diócesis de Ciudad Real, Agosto 2015, tengo que decir que me ha parecido una experiencia única y muy recomendable. La organización es perfecta. Nos cuidan prácticamente como nuestras madres, con buena comida, llevándonos a los mejores sitios para resguardarnos de la noche, con unos horarios que nos permiten reponer fuerzas durante la tarde para la siguiente etapa, y con actividades que nos ayudan a crecer como creyentes.

    Además, el Camino me ha recordado mucho a los campamentos de verano que hice cuando niño, y creo que recorrerlo con este grupo me ha rejuvenecido. La lástima es que, cuando estás disfrutando intensamente de algo, el tiempo pasa tan deprisa… Y, cuando quieres darte cuenta estás en la Plaza del Obradoiro cantando:

Jubilate Deo omnis terra,
servite Domino in laetitia…

    Un momento emocionantísimo. El camino había terminado. Y, sin embargo, no sé por qué, al mismo tiempo sentí que era en ese momento cuando empezaba el verdadero camino, el camino de una nueva vida.

Leo, Manoli y el resto de pregrinos en un descanso en Lourenzá.

Leo, Manoli y el resto de pregrinos en un descanso en Lourenzá.

    Muy indicado para todos los públicos… Pero, sobre todo, para los cristianos del montón que quieren ahondar en su fe, iniciar un camino Activo y de Verdad hacia el Maestro, y que echan de menos los años de la infancia, cuando disfrutaban del ejercicio físico, de comer sentados en el suelo, de dormir en cualquier sitio, de jugar en grupo,… Estos, van a flipar.

    ¡Ah! Y además con la cercanía y el ejemplo de nuestro Obispo, que nos ha acompañado en todo momento, como uno más. ¡Insuperable!

Leo.

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