Experiencias del Camino 2013… Francisco y Tamara.

Francisco y Tamara a la llegada en Lourenzá.

Francisco y Tamara a la llegada en Lourenzá.

    Vamos a comenzar el año retomando las experiencias vividas por los peregrinos diocesanos que recorrieron la ruta Jacobea con nuestra Diócesis el verano pasado. Hoy compartimos con vosotros lo que supuso para Francisco y Tamara el Camino de Santiago, un camino que no fue fácil para ellos debido a alguna “piedra” con la que se encontraron durante el caminar. Esperamos que os guste.

    Para Tamara y para mí es un placer poder escribir estas palabras,  en señal de agradecimiento a todo lo que significó el camino en nuestras vidas y lo que nos ayudó a seguir adelante en el otro caminar, el del día a día. Nunca en nuestras vidas habíamos experimentado una desconexión tan abismal de las mochilas que nos acompañan en nuestra rutina diaria, cargadas del peso de las preocupaciones, dependencias, problemas… Y nunca habíamos estado tan concentrados en mantener exclusivamente la mochila de la ilusión por llegar a Santiago. Una Mochila que consistía en transportar lo necesario en cuanto a lo que  el peregrinaje da de sí, y en el esfuerzo físico que conlleva alcanzar la meta de una etapa, cargando todos los valores positivos de las demás personas que nos acompañaron ¡ah, sí! y de comer, bendita preocupación, llegar a cada pueblo donde pernoctábamos y tener el plato de comida y de cena preparado por el maravilloso grupo de intendencia, al cual os estaremos eternamente agradecidos por la alegría y calidad con la que nos proporcionabais todas estas ayudas.

    El material del que está elaborada la mochila es de lo más sofisticado, con un recubrimiento de alta calidad en complemento espiritual, donde la primera hora de travesía, nos servía para inmiscuirnos en un silencio donde podíamos descubrir el yo interior, algo que por muy asombroso  que parezca, no nos daba tiempo de encontrar en nuestras ajetreadas vidas cargadas de otras mochilas. Cuando te encuentras en el territorio de tu interior, es un momento en el que crees que puedes quitar los utensilios que van dentro de estos macutos,  preocupaciones, dependencias y problemas… y sustituirlo por la carga liviana de los objetos del peregrino, entonces, te das cuenta que el camino te está sirviendo para andar hacia delante el resto de tu vida, y casi ni podrás explicar la receta para conseguirlo, porque para lograrlo hay que experimentarlo.

Parte del camino del Norte.

Parte del camino del Norte.

    El camino lo hacen las personas, y como tales, con nuestras luces y sombras vamos creando un vínculo de unión y  discrepancias a nuestro alrededor, pero si realmente palpas tú yo interior en la hora de silencio matinal, podrás cribar las bondades de Dios, en este caso, podrás filtrar lo positivo de todo lo demás, y estarás creciendo. Por ello, tanto Tamara como yo, tenemos que agradecer muchas cosas a todos los integrantes del camino. Además nos gustaría personalizar muchos momentos particulares y agradecerlos públicamente.

  • Gracias a Pedro y a Felipe por alegrarme cada mañana sirviéndome el desayuno, y por llevarme a urgencias cuando más lo necesitaba.
  • Gracias a las dos “Ineses” por preparar unas comidas para chuparnos los dedos, y por su amabilidad.
  • Gracias a Jose Carlos, Trini y Antonio por darme la posibilidad de conocer a unos curas formidables, cercanos a nosotros, y alegrarnos el camino con su forma de ser y con las actividades que organizaron, dándonos ejemplo durante el  trascurso de los días.
  • Gracias a Jose Ramón y Belén por los grandes y buenos momentos pasados, por ofrecernos tanto cariño y una confianza mutua, por estar tan atentos de nosotros, por plantearnos un día tan especial en Santiago. Por tratar que fuéramos una piña, como tantas veces dijiste.
  • Gracias Ángela, por hacer de enfermera y madre, por curarme mis ampollas, allanarme el camino con los sugus que me dabas y por darme tanto y tanto cariño como el que me ofrecías.
  • Gracias Tomás, por ofrecerme tranquilidad, por apoyarme cuando menos lo creías o por crear un ambiente distendido de paz y calma a tu alrededor, proporcionando que nadie nos alejáramos del espíritu del camino.
  • Gracias Virginia, Sergio y Rubén  por estar tan atentos cuando peor lo pasé, por asistirme en esas circunstancias tan duras y no dejarme sola. Gracias por vuestros consejos que me ayudaron  a tomar la salida del día siguiente.

    Los peregrinos de 2013 en el bocadillo de la primera etapa.

    Los peregrinos de 2013 en el bocadillo de la primera etapa.

  • Gracias Alfonso, por esos momentos tan buenos que hemos pasado, por ser tan positivo, porque eres un ejemplo, porque  ver las cosas desde ese lado, ayuda a afrontar y vivir la vida de otra manera.
  • Gracias a Jose Miguel por ofrecerme el bastón que me ayudó en el caminar y por dejarme todas las noches, antes de acostarme, su forro polar encima de mi saco para que me lo pusiera de almohada.
  • Gracias Begoña, por los buenísimos momentos pasados, por las conversaciones de cada día y por ofrecerme una sonrisa en cada etapa que me facilitaba el camino. Un simple detalle, como una sonrisa, ayuda a tirar para adelante.
  • Gracias Carmen, por sentirme más cercano al grupo del camino gracias a tu naturalidad y alegría que nos trasmitiste desde el primer momento que llegamos. Gracias por darme de beber cuando estuve mareada en la etapa del monasterio de Sobrado Dos Monxes.
  • Gracias Eva, por ser ejemplo de determinación y seguridad al venir sola y disfrutar del camino como cualquiera de nosotros.
  • Gracias Ángela, por los buenos momentos que nos hiciste pasar en Mondoñedo.
  • Gracias Lourdes, por dar ejemplo de que con paciencia todo se saca para adelante, hasta días tan extenuantes físicamente.
  • Gracias Paco y Chispy, por la tarde que estuvimos en Arzúa, una etapa que me resultó dura y que terminamos tomándonos unos piscolabis en las terrazas de la plaza, pasándolo fenomenal con unas buenas risas. Gracias Paco, por echarme agua cuando pasé un mal momento.
  • Gracias Chon y Alfonsito, por compartir con nosotros tantos momentos juntos. Por darme ejemplo de esfuerzo  en tus carreras de maratón y por darme de beber cuando más me urgía. Gracias Alfonsito por el juego que nos hiciste a todos, lo pasamos fenomenal.
  • Gracias Jose y Beni, por estar atentos y ser tan cordiales, por darme un bote para calmar mi dolor de rodilla cuando más lo necesitaba, o por darme unos calcetines para que no me salieran ampollas. Gracias por preocuparte asiduamente de mí, Beni.
  • Gracias Juan de Dios por tus sesiones de masaje. Nos ayudaron a los que peor estábamos.
  • Gracias Bea por identificarme contigo en circunstancias distintas, y valorar lo que tengo, ya que el camino lo hice como promesa para que mi madre se curara.
  • Gracias Juan por los buenos momentos que pasamos en la tarde de Santiago. Pudimos hablar, echarnos unas risas, y aprovechar aquella tarde.
  • Gracias Isabel por estar tan atenta, por el baile de “Carolina” que fue todo un ¡puntazo! Gracias por dar ejemplo, porque con organización se llevan las cosas a buen puerto y por alisar esas cuestas con algún que otro cantar, aunque solo fuera al inicio de las mismas, porque luego… ¡a ver quien cantaba!
  • Los peregrinos e Bahamonde, después de la Eucaristía.

    Los peregrinos e Bahamonde, después de la Eucaristía.

    Gracias a las dos “Marías” por la cantidad de canciones que tatareábamos por el camino, porque me ayudaron a alegrarme en los momentos más duros. Gracias por esas risas que pasamos juntas. Gracias María por hacer ver que con diálogo y buenas maneras, se entiende la gente.

  • Gracias Mari Cruz, Angy, Conchi, Rosa, Carmen, Teresa… por estar tan atentas y ser tan majas. Gracias por regalarme una simple barrita de cereales el día de mi cumpleaños. Los pequeños detalles son los más grandes.
  • Gracias Mercedes y Menchu por apoyarme en los momentos difíciles y por darme un bastón el día que no pudiste salir. Me hizo comprender que cuando es inevitable poder seguir, también hay otras formas de ser partícipe del camino.
  • Gracias Antonio por el buen ambiente que creaste para fregar los peroles cuando nos tocó.
  • Gracias Ángel, Ángel Luis, Paco, Manolo, Román, Higinio, Vicente… por darnos el ejemplo de que con ilusión y ganas, no importa la edad para afrontar los retos que nos presenta la vida.
  • Gracias a nuestro Obispo Don Antonio por ser tan natural y cercano. Gracias por sus homilías con las que nos acercó un poco más a Dios, a través de sus palabras.
  • Gracias a todos por haber hecho tan especial el día de mi cumpleaños.
  • Gracias a Luis por hacernos ver que en el camino, también hay otro sendero aún más difícil que cualquier cuesta dura que pudimos pasar, y que ese sendero también se puede superar. Tus deseos nos llegaron y al final  pudimos sentir que el camino también lo terminaste junto a nosotros,  porque “salimos juntos y llegamos juntos”.

Y esta es la mochila del peregrino, no hay más, tan sencilla y a la vez tan gratificante para uno mismo.

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Categorías: Camino del Norte, El Camino, Experiencias del peregrino, Peregrinos 2013 | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 1 comentario

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Un pensamiento en “Experiencias del Camino 2013… Francisco y Tamara.

  1. Rosa María

    Me quedo con dos cosas de este precioso testimonio “el camino te está sirviendo para andar hacia delante el resto de tu vida” y ese “gracias”. Gracias a vosotros pareja por vuestra sencillez y alegría y por tantas cosas…. por este testimonio.

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