La experiencia de… Jose Luis Ortiz

Jose Luis cenando con algunos peregrinos en Vilalba.

Jose Luis cenando con algunos peregrinos en Vilalba.

    Ya han pasado varias semanas, para ser exactos, 2 meses desde que comenzamos nuestra peregrinación desde nuestras tierras manchegas, en un viaje en autobús hasta la costa gallega, a Ribadeo, para dar nuestros primeros pasos en el Camino de Santiago, ese camino que tanto nos ha marcado a todos los que lo hemos recorrido. Y es en esa primera jornada de camino, desde Ribadeo, donde nuestro compañero Jose Luis comenzó a vivir el Camino. Os dejo aquí su experiencia y lo que para él a supuesto esta peregrinación. Espero que os guste.

    No sé si os habréis dado cuenta pero ya hace casi dos semanas que volvimos del Camino. Lo primero que me gustaría decir es que espero que ya estéis recuperados de ampollas, tendinitis, tirones y demás dolencias, y que hayáis conseguido “desengancharos” de los chutes diarios de ibuprofenos, glucosas, antiinflamatorios y pomadas variadas (algunos ya hasta las mezclaban)…

    Creo que ya ha pasado tiempo suficiente para tratar de poner un poco de orden en alguna de las ideas que iban surgiendo en el Camino, día a día, casi diría que paso a paso.

Después del aseo y de la colada, a por los macarrones! Refugio de Gondán.

Después del aseo y de la colada, a por los macarrones! Refugio de Gondán.

    Ya comente que recibí la primera lección del Camino justo el primer día. Traté de llegar, de confiar únicamente en mis fuerzas para llegar. Suponía un reto. Y, en principio, creo que lo conseguí. Pero al llegar a Gondán me di cuenta que eso no iba a ser lo más importante del Camino. No se trataba tanto de llegar, de hacer el Camino, sino que lo importante era compartirlo, en definitiva, vivir la experiencia del Camino.

    Y después de eso intenté vivir esa experiencia cada día porque me di cuenta de que estaba acostumbrado a hacer cosas junto a otras personas, a sentirme rodeado de gente, pero que lo realmente importante iba a ser convivir, sentir la cercanía de quien te acompaña.

    Por eso cada día busqué momentos de intimidad, de encontrarme conmigo mismo y con Dios. Caminar sólo, sin pensar en el rumbo, siguiendo los pasos de aquel que va delante me ayudaba a ello y era capaz de plantearme todas aquellas preguntas que no me había hecho o que no me había atrevido a hacer en los últimos meses; plantearme si Dios estaba en mi vida, si le dejaba un lugar en el mundo que me había construido y en el que me estaba encerrando.

Cruzando la carretera en Goiriz.

Cruzando la carretera en Goiriz.

    Pero también busqué la compañía de los que caminaban conmigo. A veces se trataba de caminar juntos y en silencio unos metros; otras veces eran pequeñas conversaciones de que empezaban con las preguntas de rigor: ¿cómo lo llevas? ¿Cómo van esos pies?; y otras de conversaciones que podían durar horas….

    De esta manera tan sencilla llegué a sentirme plenamente identificado con alguna de las personas que caminaban a mi lado y que se convertían en amigos. Y también pude descubrir a grandes personas, personas que de no haber compartido este Camino habrían pasado desapercibidas para mí. Personas que hacían de la risa y el buen humor su manera de darte ánimos, o que a pesar de sus dolores seguían adelante siempre con una sonrisa que se contagiaba. Gente que cantaba para que nos sintiéramos grupo, o gente que no hablaba demasiado pero que cuando lo hacía era para dar justo en el clavo…

    Otra cosa que también me ha enseñado el Camino ha sido la posibilidad de descubrir y valorar la pobreza como un valor que me acerca a Dios. Siempre había pensado que los ricos son los que tienen las grandes fortunas, pero me he dado cuenta que rico es, o somos, los que tenemos y nos rodeamos de más cosas de las que realmente necesitamos. Hacemos girar nuestra vida alrededor de un montón de cosas inútiles, creándonos necesidades nuevas cada día. La lección de la mochila fue precisamente esa: tratamos de llenarla de cosas “por si” y no nos damos cuenta de que esas cosas ocupan un espacio y pesan, requieren de nuestro esfuerzo para llevarlas. Y a lo largo del Camino aprendes a valorar lo realmente importante… Y me recordaba la pregunta que les hizo el ángel a las mujeres que se dirigían al sepulcro: ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive? Tratamos de organizar nuestra vida, de procurarnos seguridades a través de cosas muertas, sin darnos cuenta de que la vida sólo la encontraremos en Cristo.

Reagrupándonos a la salida de la "Misa del Peregrino".

Reagrupándonos a la salida de la “Misa del Peregrino”.

    Hoy ya he vuelto a mi trabajo. Lo fácil sería volver a mi rutina diaria, volver a coger todas esas cosas no tan necesarias y a dejar de lado lo realmente importante. Podría limitarme a guardar un buen recuerdo del Camino y, en el mejor de los casos, a mantener a unos cuantos amigos nuevos. Pero si algo he aprendido en estos días es a valorar lo necesario y lo fundamental en mi vida y a intentar, al menos, no caer en la rutina del día a día. Si algo me ha enseñado el Camino ha sido precisamente eso: saber desconectar para poder estar conmigo mismo. Encontrar cada día un momento de silencio y oración. En definitiva, y como hablábamos una tarde, me gustaría ponerme la camiseta de peregrino y tratar de llevar la mochila día a día.

    Por último, me gustaría acabar con los agradecimientos. Dar las gracias a la organización (empezando por Sergio, el guía siempre a la cabeza, y terminando por Álvaro, Antonio y Trini, cada día cerrando la marcha) por realizar su labor de manera callada antes y durante el Camino; sin que fuéramos conscientes de ello, todo estaba previsto y organizado. A Don Antonio por ser como es; por dar lecciones no sólo a través de sus homilías o de sus charlas sino, sobre todo, a través de su sencillez y cercanía. También me gustaría dar las gracias a la intendencia por haberse “arremangao” con la limpieza de los pabellones y por dar de comer (y de qué manera!!) a toda una tropa de peregrinos hambrientos. Y, finalmente, a todos los que cada día vivisteis el Camino junto a mí.

    Un abrazo a todos,

    José Luis

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Categorías: Camino del Norte, DCR, El Camino, Experiencias del peregrino, Peregrinos 2012 | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

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